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Conozca las señales de alerta que pueden manifestar los cálculos renales

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Si sufre de infecciones de orina frecuentes y un dolor continuo en la espalda baja podrías ser víctima de los llamados cálculos renales, un padecimiento cada vez más frecuente debido a las dietas altas en sal y estilo de vida sedentario.

Los cálculos renales o piedras en los riñones son pequeñas masas sólidas compuestas de cristales que pueden ser desde el tamaño de un grano de arena hasta alcanzar un centímetro o incluso más.

No obstante, aunque la mayoría pueden ser eliminadas fácilmente por nuestros cuerpos, otras por su tamaño llegan a bloquear las vías urinarias causando un gran dolor, al bloquear el flujo de orina y hacer que el riñón se inflame y el uréter tenga espasmos dolorosos.

Dentro de los principales síntomas están: dolor en la parte baja de la espalda, orina turbia con sangre o mal olor, ganas frecuentes de orinar, pero solo ser capaz de lograr hacerlo en pocas cantidades y con ardor, así como fiebre por encima de 38 º C.

El diagnóstico de este padecimiento lo realiza un médico general o el urólogo a través de un análisis de orina, de sangre y de imagen con el objetivo de identificar el tamaño del cálculo y su localización, lo que es importante para que pueda iniciarse el tratamiento más adecuado.

El médico también puede indicar la realización de análisis de orina para investigar la composición de la piedra, la cual puede ser de oxalato de calcio, ácido úrico, cistina o estruvita, dependiendo de esto se podrá conocer su causa y, por lo tanto, la forma de prevenirlo.

Los cálculos pueden formarse cuando la orina tiene un alto contenido de ciertas sustancias que forman cristales, estos cristales pueden convertirse en cálculos a lo largo de semanas o meses.

Factores que aumentan el riesgo de piedras en los riñones

 

El surgimiento de piedras en los riñones puede verse influenciado por diversos factores, siendo los principales:

  • Deshidratación: una poca ingesta de líquidos hace que la orina esté más concentrada. Las personas que viven en climas cálidos y secos pueden correr un mayor riesgo que otras.
  • Ciertas dietas: dietas como la Keto que se caracteriza por grandes niveles de proteínas, que pueden aumentar el riesgo de que se formen algunos tipos de cálculos renales, asimismo, el consumo de alimentos procesados tiende aumentar los niveles de sodio que producen los cálculos renales.
  • Cirugía y enfermedades digestivas:La cirugía de baipás gástrico, la enfermedad intestinal inflamatoria o la diarrea crónica pueden causar cambios en el proceso digestivo que afectan a la absorción de calcio y agua, lo cual aumenta las cantidades de sustancias que forman cálculos en la orina.
  • Ciertos suplementos y medicamentos:exceso de vitamina C, los suplementos alimentarios, los laxantes (cuando se usan en exceso), los antiácidos a base de calcio y ciertos medicamentos utilizados para tratar las migrañas, depresión, aspirina pueden aumentar el riesgo de tener cálculos renales.
  • Infección urinaria recurrente: esto es una señal de alarma cuando se vuelve muy repetitiva.

Tipos de cálculos renales

 

Piedras de oxalato de calcio: es el más común y se produce en forma de oxalato de calcio, que es una sustancia que produce el hígado diariamente o que se obtiene en la alimentación.

El oxalato está presente en ciertos alimentos como; las espinacas, nueces o frutos secos, suplementos de vitamina C y exceso de sodio.

Las enfermedades del intestino, la cirugía de baipás intestinal y varios trastornos metabólicos como la acidosis tubular renal pueden aumentar la concentración de calcio u oxalato en la orina.

También puede estar asociado con ciertos medicamentos utilizados para tratar las migrañas o las convulsiones, como el topiramato (Topamax, Trokendi XR, Qudexy XR).

Piedras de fosfato de calcio: se desarrollan en orina excesivamente alcalina y ello se debe a alteraciones congénitas o adquiridas de los túbulos renales.

Altas cantidades de proteína animal promueven la formación de estas piedras, ya que al ser metabolizada produce una carga alta de ácidos que favorecen los cálculos renales, además, el exceso de azúcar, de sal presente en productos procesados y suplementos de vitamina C.

Piedras de cistina: pueden formarse en personas con cisturina, éste trastorno es hereditario y causado por un exceso de cistina en la orina.

En un proceso normal, la cistina se disuelve y regresa al torrente sanguíneo luego de entrar a los riñones. Las personas con cistinuria tienen una anomalía genética que interfiere con este proceso, como resultado, la cistina se acumula en la orina y forma cristales o cálculos que pueden atascarse en los riñones, los uréteres o la vejiga.

Piedras de estruvita: se presenta en personas que sufren infecciones urinarias recurrentes, estos cálculos pueden crecer mucho y obstruir el riñón, los uréteres o la vejiga.

Piedras de ácido úrico: son más frecuentes en hombres, además, se puede formar en personas que pierden demasiado líquido debido a la diarrea crónica o a la malabsorción, que llevan una dieta rica en proteínas y en aquellos con diabetes o síndrome metabólico.

¿Qué hacer para prevenir los cálculos renales?

 

Aumente la ingesta de agua: esto le permitirá diluir las sustancias presentes en la orina que producen los cálculos, lo recomendado son mínimo ocho vasos de agua al día.

Consumo de alimentos ricos en calcio: al consumir una cantidad adecuada de calcio, este reduce la concentración de oxalato en la orina.

Reducción de sodio: aunque suene reiterativo, reducir el consumo de sodio es crucial en la prevención de cálculos renales.

Evitar el consumo de espinacas: las personas que son más propensas a formar cálculos en los riñones no deben consumir espinacas.

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