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Herpes Zóster al descubierto: Síntomas, diagnóstico y tratamiento

herpes Zóster

El herpes zóster, es una enfermedad viral que afecta a los nervios y a la piel, una afección viral que puede resultar muy dolorosa afectando la calidad de vida de quienes la padecen.

Esta enfermedad es causada por el virus de la varicela zóster, el mismo que ocasiona la varicela. Aunque el virus permanece latente en el organismo después de una infección de varicela, puede reactivarse años después en forma de herpes zóster. En este artículo, exploraremos los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento que debes conocer para enfrentar esta condición de manera efectiva.

Síntomas del Herpes Zóster

Disestesias: Sensaciones anormales sin estímulo en la zona. El paciente puede notar quemazón, pinchazos, electricidad en la zona generalmente en el torso o en el rostro sin tocarse o rozarse la piel.

Hiperpatía: Estímulo levemente doloroso que se percibe como dolor intenso, por lo que un leve pellizco se convierte en un dolor insoportable.

Aparición de ampollas: Luego, aparecen ampollas llenas de líquido que se agrupan formando una especie de banda o parche en la piel. A medida que las ampollas se rompen y se forman costras, el dolor puede intensificarse.

Malestar general: Además del dolor y las ampollas, algunas personas pueden experimentar síntomas similares a los de la gripe, como fiebre, fatiga y malestar general.

La erupción cutánea es solo el inicio de una pesadilla que puede durar semanas o incluso meses. El dolor asociado con el Herpes Zoster es a menudo descrito como punzante, ardiente e incapacitante. Este dolor puede afectar cualquier parte del cuerpo y puede ser tan intenso que dificulte realizar tareas cotidianas y descansar adecuadamente. La sensación de incomodidad física se convierte en una carga emocional, ya que la constante molestia puede generar ansiedad, depresión y aislamiento social.

De ahí la importancia de un diagnóstico oportuno, que permita aplicar los antivirales necesarios a brevedad y empezar tratamiento contra el dolor con un equipo especializado en medicina paliativa, que permitirá evitar que ese dolor tan intenso se convierta en algo permanente con una neuralgia postherpética.

Esta condición en la que el dolor persiste mucho tiempo después de que la erupción se haya curado. Esto puede afectar significativamente la calidad de vida del paciente y dificultar su recuperación.

El Herpes Zoster es más que una simple erupción cutánea; es una enfermedad que esconde un dolor profundo y prolongado. Reconocer las complicaciones que conlleva esta afección es crucial para brindar un apoyo adecuado a quienes la padecen.

Diagnóstico del Herpes Zóster:

El diagnóstico del herpes zóster se realiza generalmente mediante la observación clínica de los síntomas característicos, como las ampollas agrupadas en la piel y el dolor localizado. El médico también puede realizar pruebas adicionales, como un raspado de la zona afectada para analizar el líquido de las ampollas en busca del virus.

Es importante que las personas que experimentan los síntomas mencionados o que sospechan que pueden tener herpes zóster busquen atención médica de inmediato, ya que un diagnóstico temprano puede ayudar a evitar complicaciones y permitir un tratamiento adecuado.

Si el tratamiento se aplica dentro de las 72 horas después de la aparición del brote este tendrá resultados más eficaces.

Factores de riesgo de Herpes Zóster:

Edad avanzada: El riesgo de herpes zóster aumenta significativamente con la edad. Las personas mayores de 50 años tienen un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, y este riesgo continúa aumentando con la edad.

Historial de varicela: El herpes zóster es causado por el mismo virus que la varicela, el virus varicela-zóster. Si ha tenido varicela en el pasado, el virus puede permanecer latente en su cuerpo y reactivarse más tarde como herpes zóster.

Sistema inmunológico debilitado: Aquellas personas con sistemas inmunológicos comprometidos debido a enfermedades como el VIH/SIDA, cáncer, tratamiento con medicamentos inmunosupresores o trasplante de órganos, tienen un mayor riesgo de desarrollar herpes zóster.

Estrés y fatiga: Altos niveles de estrés, fatiga o agotamiento pueden debilitar el sistema inmunológico y aumentar la probabilidad de que el virus varicela-zóster se reactive.

Lesiones o traumatismos: Lesiones o traumas físicos en la piel pueden favorecer la reactivación del virus varicela-zóster en esa área específica, lo que puede dar lugar a un brote de herpes zóster.

Uso prolongado de corticosteroides: El uso prolongado de medicamentos corticosteroides puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de desarrollar herpes zóster.

Otras enfermedades: Ciertas condiciones médicas, como diabetes y enfermedades cardiovasculares, se han relacionado con un mayor riesgo de herpes zóster.

Tratamiento del Herpes Zóster:

El tratamiento del herpes zóster se enfoca en aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Algunas opciones de tratamiento incluyen:

  • Inicio oportuno de tratamiento neuromodulador con objetivo de controlar dolor neuropático. En caso de dolor de severa intensidad bloqueos regionales (único o seriados) con el objetivo de eliminar dolor y evitar complicación más frecuente del HZ llamada Neuralgia postherpética.
  • Medicamentos antivirales para reducir la duración y la gravedad de la enfermedad.
  • Analgésicos para aliviar el dolor.
  • Lociones o cremas para reducir la picazón y la irritación de la piel.
  • Compresas frías para aliviar el dolor y la inflamación.

Tratamientos Innovadores y Personalizados

Con un enfoque multimodal del dolor, la Dra. Vargas De León ofrece tratamientos conservadores y intervencionistas, adaptados a las necesidades individuales de cada paciente. Su objetivo es prevenir la cronicidad del dolor neuropático, desensibilizando los nervios periféricos y el sistema nervioso central para un alivio efectivo y duradero.

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